AL PRESIDENTE DE LA PLAZA DE TOROS DE CIUDAD REAL
Amigo Gregorio (permítenos el tuteo puesto que así te consideramos): Hasta hace poco tiempo hemos sido compañeros en el Ateneo Taurino, por lo tanto, embarcados en la lucha por la defensa de la pureza e integridad de nuestra Fiesta. Ahora, por diversas circunstancias, nos encontramos en posiciones que pudieran parecer antagónicas, pero que, desde nuestro punto de vista, no son así. Nos explicaremos.
Conoces perfectamente la forma de pensar de los miembros del Ateneo, y el ideario y fines que nos impusimos en la fundación de éste en lo que respecta a cómo entendemos que debe ser la Fiesta de los Toros, y hemos compartido los mismos ideales, sabemos de tu afición y conocimientos; por eso hemos entendido que, desde cada una de nuestras posiciones, ambas partes estamos en unas condiciones óptimas para defender la base y el fundamento de nuestra Fiesta. Somos conscientes de que, como dice el refrán, “Zamora no se ganó en una hora”, pero al mismo tiempo, también sabemos que “el camino más largo empieza con el primer paso”, y es posible que este primer paso ya esté dado.
Por tus conocimientos como buen aficionado, conoces perfectamente el Reglamento, y no dudamos que, en defensa de lo que éste impone, sabrás, desde tu puesto de Presidente, defender la integridad del espectáculo y los derechos de los aficionados. Entendemos que esto es, ni más ni menos, en lo que consiste el ejercicio del ingrato cargo que libremente has decidido ejercer y, aunque consideramos que es cuestión harto difícil, no dudamos que todas tus decisiones irán encaminadas en ese sentido, poniendo coto a las presiones y corruptelas a las que, previsiblemente, te vas a ver sometido. Nos consta, puesto que lo hemos hablado en múltiples ocasiones, tu estricto sentido del deber y del deseo de que las cosas se hagan de forma correcta y, estamos seguros de que, si llegase el momento de que propuestas de fraude y de acciones ilegales comprometieran el cumplimiento de tu deber, no dudarías, en defensa de los aficionados, el hacer cumplir la legalidad; y, si vieras la imposibilidad de imponer esta, no nos cabe la menor duda de que, incluso, estarías dispuesto a presentar la dimisión. Los verdaderos aficionados estamos deseando aplaudir a un presidente que con sus decisiones haga renacer la ilusión por nuestra querida Fiesta, y que haga que la plaza de Ciudad Real ocupe el lugar que todos deseamos.
Desde nuestra posición, aunque podamos perecer intransigentes, estaremos, como es nuestra obligación, remando en lo que consideramos la buena dirección e intentando cumplir con el ideario que todos nos impusimos cuando fundamos el Ateneo. No dudes que contaras con nuestra ayuda y que, aunque en estos menesteres todo puede parecer subjetivo, todas las partes sabemos cual es la buena dirección. Deseamos que tus actuaciones nos eviten el tener que estar reivindicando continuamente lo mismo que hemos estado padeciendo hasta ahora y esperamos poder aplaudir, por correctas, tus decisiones y no nos gustaría que nos colocaras en la postura de estarte demandando el cumplimiento escrupuloso del Reglamento. Convendrás con nosotros, en que lo que estamos obligados a defender ambas partes sólo nos permite militar en la misma trinchera.
Como sabes, durante la Feria celebramos todos los días las Tertulias Taurinas en el Hotel N.H. ¿Te imaginas lo que representaría para los aficionados de Ciudad Real, el que estuvieras con nosotros comentando lo acontecido en las corridas de Feria?. Sería señal inequívoca de que tu faena habría sido de puerta grande.
EL ATENO TAURINO MANCHEGO
