Lo reconozco, me encanta Esplá. Ese saber estar, ese sabor de torero antiguo, de corte clásico aunque muy tradicional, su inteligencia y sobre todo su capacidad de saber estar en la plaza.

Es uno de los mejores directores de lidia, desde que hace el paseíllo hasta que se despide en la plaza sabe moverse muy bien en el albero. Ojala y hubiera muchos directores como él, no como otros toreros. Es un fuera de serie con nombre y apellidos.

Fue en Valdemorillo, la primera vez que hacia una entrevista –imaginaros mis nervios-, me costó, pero lo conseguí. Era él, Esplá, es algo que no se me olvidará en la vida.

Ese día fue perfecto, además de mi bautizo conocí a Gonzalito –el que fuera mozo de espadas de mi querido y admirado Curro Romero-. Alguien muy peculiar, entrañable y buena persona, además de aportarnos a mí a mi padre una sincera relación de amistad.

Dentro de poco podremos ver una nueva dinastía de los Esplá, su hijo Alejandro. Yo fui testigo de su presentación en público en Almadén, y creo que no me equivoco, pero este chico tiene algo si no, tiempo al tiempo.